El juego es una actividad esencial que le ayuda a desarrollarse intelectual y emocionalmente, ya que gracias a él conocerá mejor su entorno y a los seres que lo conforman.

 

A los perros les encantan los juegos, ya sea con sus colegas o sus dueños.  Esa necesidad les surge a las tres semanas de nacer y dura toda la vida, porque aunque en la vejez esta actividad desciende, es algo que nunca cesará.

 

Gracias al juego los perros comprenden mejor su entorno, y conocen mejor el funcionamiento de las cosas. Aprenden a respetar a los demás, y a seguir las reglas básicas de conducta. Es jugando como aprenderán a controlar su fuerza, sus instintos, a reaccionar adecuadamente ante los estímulos que surgen a su alrededor. Socializan, y se adaptan al entorno, desarrollando importantes habilidades y destrezas que pueden ayudarle a mejorar su vida.

 

El juego es la manera en los perros hacen ejercicio, se desahogan y desprendan toda la energía acumulada. Cuando esa energía no es debidamente liberada, los canes podrían sufrir serios problemas de estrés, ansiedad o convertir la mascota en un animal destructor, y violento. Otro aspecto positivo del juego es que jugando es como el perro reforzará el vínculo con su dueño, favoreciendo la convivencia y el respeto mutuo.

 

Foto #2 Azul

 

Es muy común que los perros jueguen entre ellos dándose pequeños mordiscos. Cuando esto ocurre no hay porqué alarmarse, pues para ellos es sólo una forma de jugar y socializar. La boca es la herramienta principal de los perros y la utilizan para todo, por eso les gusta jugar con ella, y morder sus juguetes.

 

Además, cuando son cachorros, morder les ayuda a conocer todo lo que los rodea, la curiosidad les empuja mordisquear cualquier cosa que encuentran a su alrededor, incluso las manos del dueño. No podemos corregir esta conducta, pero debemos educarle para que aprenda a contener la fuerza de sus mordiscos y no lo haga de forma descontrolada. Para ello, tendremos que proporcionarle juguetes específicos, como mordedores, y enseñarle a utilizarlos.

 

Es jugando como se le puede enseñar disciplina y respeto. Por eso, cuando es cachorro se debemos aprovechar los momentos de juego para educarlo y mostrarle quién es el que tiene el control. No se debemos permitir que el cachorro se imponga  y haga lo que se le antoje, porque a largo plazo eso puede generar problemas de convivencia y obediencia.

 

Esta es una manera correcta de jugar con un perro:

  1. Cuando se le da un juguete, se le debe lanzar al aire, si se lo das directamente a la boca puede interpretar que se lo ha quitado de las manos y que él tiene el control.

 

  1. Muéstrale que el juego termina cuando el dueño lo decide.

 

  1. No se debe ir detrás del perro para quitarle el juguete, se les debe enseñarle a que lo traiga o a que sea él quien persiga el juguete.

 

  1. Si se observa que adopta una actitud violenta o demasiado temperamental, es conveniente interrumpir el juego.

 

  1. Para un juego tranquilo se debe llevar a un lugar alejado donde tenga una buena extensión de terreno para poder correr y brincar libremente, sin peligros. Debe ser un ambiente relajado y al aire libre, dónde pueda aumentará su satisfacción y la posibilidad de poner en práctica sus habilidades sin impedimentos.

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